Sistemas de riego
en el valle medio del Ebro


Nery Zapata, Antonio Martínez-Cob, Inmaculada Yruela, Santiago Beguería


Estación Experimental de Aula Dei, Consejo Superior de Investigaciones Científicas

Variabilidad climática y sistemas
de riego en Aragón


Asentados en un medio físico diverso, los regadíos de Aragón presentan una importante variabilidad agro-meteorológica y técnica. Los sistemas de información agrometeorológica ayudan a optimizar la aplicación del riego a nivel local y a lo largo del periodo de cultivo.


En Aragón existen 391.000 has de regadío, la mayoría en el Valle Medio del Ebro (VME). 200.000 has se dedican a cereales de grano (principalmente maíz y cebada), 91.000 has a cultivos forrajeros (principalmente alfalfa) y unas 48.000 has a frutales (predominando el melocotonero y la nectarina).


La latitud y la elevación determinan la variabilidad climática en el VME. La altitud de las zonas regadas varía entre los 560 m (Tarazona) y los 81 m (Fraga). La variabilidad pluviométrica va desde menos de 300 mm anuales de precipitación (Fraga, Monegros, Zaragoza) hasta cerca de 500 mm (Sádaba, Barbastro, Huesca).


El viento también es importante para los cultivos, pues influye en la demanda de humedad de la atmósfera. En el VME oscila entre 10 Km/h de velocidad media anual (Bardenas, Monegros o Quinto de Ebro) y los 5 km/h (La Litera, Fraga, Alcolea de Cinca).


La variabilidad climática determina diferencias en las necesidades de agua de los cultivos. La evapotranspiración de referencia (ET0), que nos indica las necesidades de agua de un cultivo de pradera, varía en el VME entre cerca de 1.000 mm/año (La Litera) a los 1450 mm/año (Caspe, Quinto de Ebro).


La aportación óptima de agua de riego dependerá de la diferencia entre la necesidad de agua de cada cultivo (ET0) y la cantidad de agua aportada por la precipitación (P), es decir del déficit resultante del balance ET0 - P. Las diferencias en el VME varían entre los 700 y los 1100 mm.


Tomemos por ejemplo el caso de un cultivo de pradera, suponiendo que toda la pluviometría es útil (es decir, el cultivo aprovecha el 100% del agua precipitada de forma natural). En Caspe o Quinto de Ebro (P=350 mm/año, ET0=1450 mm/año) necesitaremos aportar con el riego unos 1100 mm/año, mientras que en La Litera o Barbastro (P=300 mm/año, ET0=1050 mm/año) las necesidades de riego serán de unos 750 mm/año.


El análisis se complica si tenemos en cuenta la variabilidad climática y las necesidades de los cultivos a lo largo del año. Es por ello fundamental disponer de datos para calcular las necesidades de riego de cada cultivo en cada región y momento del año, para lo que se utilizan estaciones agrometeorológicas como la de la foto.


El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente dispone para ello de una red de estaciones agrometeorológicas (red SIAR, Sistema de Información Agrometeorológica del Regadío), a partir de la cual se informa de las necesidades de riego de los cultivos en las diferentes zonas regables del territorio español. En Aragón estos datos los explota la Oficina del Regante. En la imagen se indican las estaciones de la red SIAR en Aragón.

Sistemas de riego utilizados en Aragón


En Aragón conviven sistemas de riego por gravedad (52%) que datan del tiempo de los romanos y los árabes con modernos sistemas de riego presurizado (aspersión, 35%; goteo ,13%) que incorporan las últimas tecnologías.

Riego por gravedad


Las zonas de ribera, próximas a los cauces de los ríos, mantienen en general los sistemas de riego tradicionales por gravedad. Se debe en parte a que presentan una mayor vulnerabilidad frente a inundaciones, y también a que la estructura de la propiedad está muy atomizada dificultando la modernización a otros sistemas de riego.


Los sistemas de regadío por gravedad requieren una menor inversión en infraestructura pero mucha mano de obra, y suelen tener una baja eficiencia.


El riego por gravedad se utiliza tanto para cereal en grano, de verano e invierno, como para cultivos forrajeros y arroz.


En el riego por inundación el agua se distribuye por gravedad, mojándose toda la superficie del suelo. Es el sistema de riego más ancestral, y ha sido la base de multitud de civilizaciones. Este tipo de riego es adecuado para cualquier cultivo, aunque requiere suelos de calidad en cuanto a su capacidad de retención de agua y bien nivelados. Hasta bien entrado el siglo XX era el único sistema de riego disponible.


El arroz (Oryza sativa) es una monocotiledónea de la familia de las gramináceas. Es el segundo cereal más cultivado y consumido en el mundo. Se riega tradicionalmente por inundación, en tablares en los que recircula el agua. Actualmente se está introduciendo el riego por aspersión, que presenta el reto del control de las malas hierbas.


El riego por surcos es una variante del riego por inundación que está muy extendido en cultivos hortícolas en los que la planta se instala en la parte alta del surco, evitando que se moje (en la foto, cultivo de tomate). Al no mojarse la totalidad del suelo se facilita el control de las malas hierbas.

Riego presurizado


Los sistemas de riego presurizados se localizan en zonas más alejadas de las riberas.


Los modernos regadíos presurizados requieren una mayor inversión inicial y de uso, pero permiten alcanzar una mayor eficiencia en el uso del agua. Además permiten la automatización del riego, lo cual exige mayor información técnica y un mayor coste de las instalaciones. Otras ventajas son que se pueden aplicar en suelos de menor calidad (poco profundos), y que permiten la aplicación de fertilizantes a través del riego.


El riego por aspersión se utiliza con cereales de grano (maíz y cebada) y forrajeras (alfalfa). El riego localizado (goteo) se emplea básicamente para el riego de frutales.


El riego por aspersión en cobertura total es ampliamente utilizado en el riego de cultivos extensivos (como la alfalfa y el maíz que aparecen en la foto). Se adaptan a terrenos no perfectamente nivelados y a suelos con baja capacidad de retención de agua.


El maíz, (Zea mays) pertenece a la familia de las gramíneas. Es el cereal con mayor volumen de producción en el mundo. Tradicionalmente se riega por gravedad, aunque si se riega por aspersión su productividad bruta se incrementa, por lo que este sistema se ha incrementado en los últimos años.


El riego por aspersión con máquina pivote se adapta al riego de cualquier cultivo. Se instala en parcelas de tamaño medio grande (superiores a 15 ha), y las máquinas de riego actuales se equipan con emisores de baja presión.


Las máquinas de riego con pivotes riegan una superficie circular. En ocasiones, en las zonas de borde se instala una cobertura de riego por aspersión que completa el riego en parcelas no circulares.


El riego localizado o por goteo puede ser superficial o sub-superficial (enterrado). El sistema superficial está muy extendido en cultivos hortículas y frutales, como las vides de la foto. Riega sólo una parte del suelo, generalmente la zona cercana a la raíces, lo que facilita el control del agua y de los nutrientes aplicados (fertiriego). También facilita el control de las malas hierbas.

Fuente de los datos


Los datos para realizar los mapas de esta presentación proceden de la red SIAR de Aragón, y se corresponden a valores medios de los años 2004 a 2013.


Los datos de superficies de cultivo proceden de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos Cultivos (ESYRCE, 2013) del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.


Más información en la web del Grupo de Riegos, Agronomía y Medio Ambiente de la Estación Experimental de Aula Dei.